No se debe jugar con el sustento, alimento o medio de vida de una persona de manera irresponsable, dañina o perjudicial. Poner en riesgo el trabajo, los ingresos o la estabilidad económica de otra persona es ser cruel. Tanto políticos como empresarios, comerciantes o quienes tengan personal a cargo en diferentes tareas laborales, no deben poner en riesgo el trabajo que los trabajadores desarrollan, afectando sus ingresos o estabilidad económica o proyecto a futuro de estas personas de manera irresponsable, dañina o perjudicial, jugando con su sustento, alimento o medio de vida de una persona. El pan es el símbolo importante del sustento que Dios provee. Dios cuida de su pueblo y les da los medios para vivir, jugar con ello sería una falta de respeto a este principio y un comportamiento inapropiado en general. No se debe tocar el pan prohibido, no se le quita a nadie lo que le corresponde, no se debe robar. El robo no es sólo romper la puerta de una casa. Robar el trabajo, el tiempo, la idea, el derecho de alguien también es robo. El robo comienza en el corazón y florece donde se pierde la honestidad. El creyente no roba siendo creyente, es decir, cuando una persona roba cubre la luz de su fe, y olvida el temor a Dios en su corazón.
María Ávila
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